Justo y necesario, la Dimayor castigó al Junior y al Unión Magdalena

Tras los desmanes violentos que se presentaron el el partido del Junior y el Unión Magdalena, la Dimayor decidió aplicarles severos castigos.

Por Santiago Rangel A.
Junior

La División Mayor del fútbol colombiano (Dimayor), anunció los castigos a los que serán sometidos el Junior de Barranquilla y el Unión Magdalena, por los actos de violencia cometidos en su partido perteneciente a la jornada número 17 de la Liga Betplay.

En el ámbito civil, las autoridades siguen investigando a los hinchas que causaron los desmanes, sin embargo, en la rama deportiva los clubes también tuvieron que pagar los platos rotos. Por medio de un comunicado oficial, la organización reguladora del fútbol nacional le impuso a ambas instituciones fuertes sanciones de las que deberán hacerse cargo.

Los tiburones pueden tomar el golpe

El Comité Disciplinario del campeonato tomó la decisión de suspender la plaza del Junior de Barranquilla por tres fechas, es decir, jugarán a puerta cerrada por los últimos 3 partidos restantes de la fase «todos contra todos». Además, deberá desembolsar un total de 11 millones de pesos para cumplir con la multa impuesta por incurrir en actos violentos.

Si los «tiburones» consiguen 2 puntos más en lo que resta de liga, concretarán su estadía en los 8 mejores de la tabla y podrán contar con su público en el Metropolitano para el primer partido de los cuadrangulares semifinales.

Dinero que descuadra a un equipo débil

Mientras tanto, el Unión Magdalena fue el que recibió el golpe más fuerte. En primer lugar, la Dimayor decidió castigarlo imponiéndole la derrota frente al Junior por retirada o renuncia. Luego se le fue impuesta la sanción de su plaza por un total de 10 partidos, no podrán tener público en su estadio hasta cuando inicie el nuevo semestre de la liga colombiana.

Finalmente, la institución deberá pagar un total de 50 millones de pesos en multas, para resarcir lo ocurrido en el estadio Sierra Nevada de Santa Marta. Estas multas representan un gigante golpe económico para un club recién ascendido que hace todo lo posible por mantenerse en pie.

Así como van las cosas, el Unión no tiene mucha esperanza de mantener la categoría este año, le queda un semestre para salvarlo, pero el comportamiento de su afición no aporta a su manutención en la máxima categoría del balompié nacional.

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